Sonreir mientras corres

La felicidad no es una meta, es un estado mental.
Cada sesión de entrenamiento merece la pena, pues nos acerca a ése objetivo buscado y nos hace disfrutar de ése momento y dar lo mejor de nosotros mismos durante el entrenamiento. Es importante centrar la atención cada día: en las cosas realmente importantes para ti, en las cosas que te hacen un poquito más feliz, enfocar cada entrenamiento en todo lo positivo que te aporta y en lo bien que te sientes después de cada sesión. Según Richard J. Davidson “cambiando de pensamiento cambiamos el comportamiento”.
Hay que ser conscientes del estilo emocional que actúa en nuestra mente, cuáles son nuestros pilotos automáticos y así, podremos programar nuestras neuronas para que sean más receptivas a la felicidad. Lo ideal es “tomar conciencia de uno mismo y estar en sintonía con lo emocional”. Por lo que os animo a tener un pensamiento positivo y así obtendréis un resultado satisfactorio.
Mi propuesta es simple: realiza actividades que inunden tu cerebro de los conocidos como “químicos de la felicidad”: dopamina y serotonina. Sonríe mientras entrenas y serás más feliz. Sonríe mientras te esfuerzas y conseguirás más motivación, te quedarás con un recuerdo muy positivo del último esfuerzo y querrás repetir ésa sensación. La SONRISA es necesaria, la emoción que genera es adictiva.
Receta de la felicidad: Sonrisa + Ejercicio Físico de manera habitual.
Resultado: Estimula la circulación e incrementa el nivel de sangre en tu cerebro haciendo que esté “más joven, bien nutrido y afinado” y además incrementa tu autoestima. ¡El ejercicio no sólo cambia tu cuerpo, sino también cambia tu mente! Sonríe …y serás capaz de cumplir tus objetivos deportivos y sentirás que puedes hacer todo aquello que te propongas.
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